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Un combate épico

Vero y Prisco eran dos gladiadores romanos de la época final del siglo I, y un combate entre ambos ha pasado a la historia de manera clara, ya que estamos hablando de él veinte siglos después. Este evento tuvo lugar en la apertura de los juegos celebrados por el emperador Tito para celebrar la inauguración del Anfiteatro Flavio, conocido también como el Coliseo. El combate está narrado en un poema de Marco Valerio Marcial y este cuenta cómo la lucha se mantuvo igualada durante un buen rato. Era obligatorio, según las normas, que aquel combate finalizara con un vencedor y un vencido, y que este último tuviera que aguardar el perdón del público o su condena. En un momento de descanso del combate, sin claro vencedor, el emperador mismo les envió alimentos para que se repusieran y algún regalo para animarles a luchar con valor.
Sin embargo, el combate no llegaba a decantarse de un lado u otro. Entonces, el emperador Tito, magnánimo, envío a cada uno una palma, señal de la victoria y por lo tanto declaró a ambos vencedores del combate. Gracias a haber luchado con valor y decisión, el emperador también les otorgó a ambos la espada de madera, que simbolizaba el retiro del oficio de gladiador, la libertad. Sin duda debió ser un combate épico. (fuente Fernando Lillo Redonet)
La Gallinita Ciega:
Uno de los participantes hace de gallinita ciega.
Para ello se le tapan los ojos con un pañuelo, de manera que no pueda ver nada.
El resto de los participantes hacen un corro en torno a él y comienzan el siguiente diálogo:
"¡¡Gallinita ciega!! ¿qué se te ha perdido?-dice el corro.
Una aguja y un dedal- contesta la gallina.
Pues da tres vueltecitas y la encontrarás.-dice el corro.
Una, dos y tres...Y la del revés."
La gallinita da tres vueltas sobre sí misma y, con los brazos extendidos, intenta coger a alguien del corro.
El resto intentará que se despiste agachándose, tocándola,apartándose...
Cuando consigue dar con alguien, debe adivinar, solamente por el tacto, de quien se trata.
Si acierta, coloca la venda a la persona que ha cogido, pasando a ser ésta la gallinita, si no, repite de nuevo.
Hay una voz popular que dice que este juego se le ocurrió a un granjero al descubrir que una de sus gallinas no encontraba los huevos porque estaba ciega